miércoles, 26 de mayo de 2010

¡Por fin!

"El Jardín de Ken"/ Pastel / 48 x 75 cm

Es difícil describir con palabras la maravillosa sensación de estos primeros días de lluvia.

(Aunque, pensándolo bien, no hacen mucha falta las palabras; todos conocemos esta alegría en mayor o menor grado).

En México hay seis meses de "sequía" y seis meses de "temporada de lluvias".
Acaban de llegar las primeras aguas celestiales, tras muchísimo tiempo. Ya el polvo era excesivo y el calor insufrible. El bochorno era nuestro acompañante cotidiano...

Pero desde el domingo ha comenzado a soplar el viento y han caído ya las primeras gotas benéficas.

Yo, peregrina incansable, hice lo que hago todos los años: me salí a dejarme mojar la cara, a oler la fragancia de la tierra mojada y a dar GRACIAS, no sé bien a quién... Me pasa por la mente Tláloc, el dios prehispánico de la lluvia, que en el reino maya se llamaba Chac. ¿Cómo ni iban a adorar nuestros antepasados a esta salvadora presencia, que hace reverdecer los campos y renacer las plantas y renovarse cada poro de nuestra piel?

Se dice que a Tláloc lo rodeaba una Corte de "espíritus acompañantes": ranas, mariposas, serpientes acuáticas, grillos... Yo sólo digo lo que veo: en estos tiempos han empezado a revolotear las mariposas y colibríes, a croar las ranas y a escucharse los grillos en mi jardín...

¡Vengan a pasear conmigo en este nuevo verdor!

Sólo eso, y un haikú


Este Camino
Se ha poblado de verde.
¡Llegó la Lluvia!








16 comentarios:

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

LIZ:
Me alegra que te guste el invierno, a mi, en lo personal la temporada lluviosa es una época en la que me deprimo con facilidad, no sé porque…?

Como buenos mesoamericanos, tenemos que agradecer a las divinidades agrarias, entre ellas Tláloc, quien también es el dios de la lluvia para los pipiles, he allí el parentesco cultural entre los mexicanos y los salvadoreños.

El haikú está a lo Basho.

Saludos Cordiales.

PD:
Las pupusas son un plato regional salvadoreño, consisten en

Eli dijo...

Tu jardín, como tú, es todo alas. Verdor con que Lirio nos abraza. Antes de ser savia, fuíste lluvia. Después de ser alma, fuíste fruta. Siempre plena, dormída creas lo que despierta sueñas. La totalidad compones, de matíces. Siendo camino, ha(s/z) de recorrernos.

Besos ramillete de amor.

Luisa Arellano dijo...

Liz, se palpa la llegada de esa lluvia anhelada y bienhechora.

Un abrazo enorme.

LIRIO dijo...

Ronald:

Qué raro que le llames "invierno" a esta incipiente temporada de lluvias... Es cierto que refresca (¡lo cual se agradece muchísimo!), con respecto a los meses anteriores, caminos de canícula*.
Pero para nosotros, el invierno va de diciembre a enero principalmente, fechas en las que realmente llega a hacer bastante frío.
Mi temporada favorita, de todas formas, es el Otoño.

Bonitas coincidencias culturales entre tu país y el mío, colindando ambos con la querida Guatemala.
Gracias por explicarme qué son las pupusas. ¡Siempre se aprende algo nuevo!

Y sí, no puedo negar que mi Maestro de haikú siempre es y ha sido Basho. Me encanta saber que lo conoces, a pesar de tu juventud.

Un beso

LIRIO dijo...

* Ah!
Se me olvidaba escribir esta Nota a propósito del *Asterisco*, Ronald:
Y es que te invito a leer una de mis primeras Entradas aquí en mi blog, titulado precisamente Canícula, en Marzo del 2009.

Aquél cuadro lo pinté cuando la temporada de secas estaba en su cenit...

Nuevo beso

LIRIO dijo...

Ay, Eli,

Eli-xir es para mi tu verbo.
Eres un prodigio increíble para escribir.
¿Cómo es posible que te broten maravillas así?

¿Puedo decir que te he llegado a apreciar desmesuradamente? En cierto sentido, es la pura verdad: te has ido ganando mi cariño y gratitud palmo a palmo, letra a letra, frase a frase... por tu fabuloso talento y tu lealtad invariable.

Bienvenida a este verdor, encantada de que me acompañes en esta parte del Camino.

besos como briznas

LIRIO dijo...

Gracias, Luisa, por pasear un ratito en este sombreado camino, y por tener abiertos tus sentidos para palpar la energía circundante.

Un abrazo, Poeta!

Rayuela dijo...

veo tu verde
en pasteles diversos
mariposas son


mil besos,Liz! >*<

isis de la noche dijo...

¡Bendita sea la lluvia y los dioses que a nuestra América hacen tan fecunda!

Celebro contigo la llegada de la lluvia, mi querida amiga ;)

besos!!!

Anónimo dijo...

Gracias, Rayuela, por ese haikú.

Complemento perfecto, libélula que revolotea en verdes sobre la superficie blanca de esta página.

Saludos cariñosos

Lirio

LIRIO dijo...

¡Qué padre, Isis!

Nos imagino a todos celebrando juntos este cambio benéfico en la Naturaleza, cual si de hadas y de elfos se tratara!

Siempre bienvenida al círculo, amiga ecuatoriana, hermana americana.

Antonio H. Martín dijo...

Me alegro, Liz, por la llegada de esa lluvia bienhechora que transforma al desierto en paraíso.
Y gracias por ese precioso y mágico Jardín de Ken, que fue el primer cuadro tuyo que tuve la oportunidad de admirar.

Un abrazo de viento, amiga, entre gotas de lluvia.

LIRIO dijo...

Hola, Antonio!

¿Cambiaste de look? Te ves muuuy bien.
Ignoraba que éste hubiese sido el primer cuadro mío que hubieras conocido...y me parece muy bien, pues es uno de mis consentidos. Parece haber sido un buen comienzo, pues se ha desarrollado una hermosa amistad entre nosotros a partir de entonces, entre esas ramas y flores frescas.

Continuemos recorriéndolo "virtualmente" en buena compañía, querido Lobo-no-tan-Estepario.

Un abrazo renovado

Alejo Urdaneta dijo...

Creo haber visto y comentado esta obra que titulas: Por fin. Es la llegada de la lluvia después de la sequía, con sus aromas y el florecimiento majestuoso del verde en el follaje intrincado del bosque o la selva americanos.
Tu no ofrece la exuberancia vegetal de nuestras tierras. algo extraño flota dentro del bosque mudo: una claridad fosforescente rota por la sombra repentina. Cruzan los brazos arbóreos sus ramas en un abrazo para retener la gota primera del agua celeste. Todo es color y fertilidad.
El cuadro oculta la presencia innumerable de la vida animal, pero sabemos que está allí esperando la lluvia con la misma ansiedad.
Es un jardín de un remoto lugar de la lejana tierra, sin hombres que derrumben los árboles, sin el chirrido de la sierra.
Sólo silencio, un ancestral silencio en el instante que precede la llegada del torrente y la luz del relámpago. Todos esperan.
Es un cuadro muy bello, muy nuestro.
Gracias, amada amiga, por darnos el goce estético de tu arte.
Besos,
Alejo

Alejo Urdaneta dijo...

Creo haber visto y comentado esta obra que titulas: Por fin. Es la llegada de la lluvia después de la sequía, con sus aromas y el florecimiento majestuoso del verde en el follaje intrincado del bosque o la selva americanos.
No ofreces la exuberancia vegetal de nuestras tierras. Algo extraño flota dentro del bosque mudo: una claridad fosforescente rota por la sombra repentina. Cruzan los brazos arbóreos sus ramas en un abrazo para retener la gota primera del agua celeste. Todo es color y fertilidad.
El cuadro oculta la presencia innumerable de la vida animal, pero sabemos que está allí esperando la lluvia con la misma ansiedad.
Es un jardín de un remoto lugar de la lejana tierra, sin hombres que derrumben los árboles, sin el chirrido de la sierra.
Sólo silencio, un ancestral silencio en el instante que precede la llegada del torrente y la luz del relámpago. Todos esperan.
Es un cuadro muy bello, muy nuestro.
Gracias, amada amiga, por darnos el goce estético de tu arte.
Besos,
Alejo

LIRIO dijo...

Alejo, Caballero de Caracas:

Gracias por venir a pasear conmigo en esta vereda semitropical.

El cuadro se titula "El Jardín de Ken"; y sí, no ignoro que ya lo comentaste alguna vez, pero en otro contexto.

Lo que comentaste entonces, fue hermoso, igual que lo que agregas hoy. Me voy a permitir traerlo acá de nuevo, para que lo recuerdes tú y para deleite de todos los que se acercan a leerlo:

"La vegetación de nuestra América es infinita en formas y colores:un nudo de florescencias y troncos torcidos por la voz inexpresable de la naturaleza. No verás aquí el orden de los setos dispuestos en cuadros, ni la tierna aparición de un brote, porque cuando te acercas a la tierra abierta, lo que parecía un brote se enciende de verde y es arisco, espinoso, para que no lo toques y dejes que desarrolle su libre crecimiento.
El Jardín de Ken tiene esto que pretendo explicar con la palabra y no puedo, porque lo que está allí sólo puedes mostrarlo, no explicarlo con lógica ni con los recursos aprendidos para decir las cosas. Es el Dios Pan en su esplendor, buscando el amor en su misma fertilidad.
Un beso a la gran Liz.
Alejo."


Riqueza de imágenes, de evocaciones y de sentires: eso es lo que reflejas en tu verbo.

Un beso, dilecto amigo