jueves, 3 de diciembre de 2009

Celajes

"Celajes"/ Óleo sobre tela/ 120 x 80 cm *


Recostado sobre aquélla suave y mullida hierba, dejó volar libremente su mente, ya sin las ataduras del caminante. Su cuerpo se había acomodado tan plácidamente en su lecho vegetal, que le fue posible olvidarse de él por completo.

Primeramente, cerró los ojos por un breve instante, registrándolo todo: esa deliciosa temperatura, el calor del sol en su cara, la brisa casi imperceptible, los cantos de los gorriones y, quizás, también el de un jilguero distante, el aroma dulce y seco de los zacates y pequeñas flores que estaban cerca, el bisbiseo de un insecto, y allá al fondo, sí, al fondo de todo un lejano rumor de agua corriendo. Y se puso entonces a evocar momentos similares que había vivido a lo largo de su vida:

Se acordó de su niñez en Puebla, de alguna vez que su padre había llevado a toda la familia a acampar en la falda del gran Volcán Popocatépetl, de la sucesión de excursiones que había emprendido en el pasado con sus más entrañables amistades y amores... Y se dijo: es evidente que éste es un estado especial, al que no se arriba con frecuencia; y aunque los episodios de mi pasado en que me he sentido así sean tan diversos y separados en el tiempo, el caso es que se conectan entre sí porque tienen en común esta sensación de libertad, de dejarse ir sin frenos al cosmos y a la eternidad, y también el pequeño destello de conciencia que nos brindan, conciencia clara de que somos una ínfima parte del Todo.

Antes de abrir los ojos de nuevo, empezaron a desfilar por su mente imágenes, de cuadros y más cuadros que había que pintar. Algunos ya los había pintado y los reconoció, pero ¡había aún tantos más por hacer! No cabía duda, cada vez constataba con mayor seguridad que era pintor irremediablemente, y que el hecho de plasmar en una superficie sus visualizaciones era su máximo anhelo. ¡Ojalá la Vida me dé TIEMPO, Tiempo y Voluntad y Claridad para realizarlos! La Vida es un ramillete tan amplio de cosas, deberes, quehaceres, actividades, inquietudes, placeres, necesidades, etc..., que resulta difícil y esforzado en extremo cultivar nuestra vocación artística.
¿De dónde sacar fuerzas, inspiración, motivación, tiempo?

Se acordó de unas palabras del gran Oscar Wilde, Maestro de los epigramas: "El Arte consiste en tener algo qué decir, y decirlo."

Ahora sí abrió sus ojos, y entre briznas de polvo dorado y haces de luz, miró hacia arriba...


*Este cuadro le fue dedicado a mi querido padre, Oskar Hentschel Castañares, quien aún lo pudo admirar antes de su muerte. Fue inspirado por su especial fascinación ante el cielo de Puebla: él siempre dijo que allá el cielo era más azul.

12 comentarios:

Poiésis dijo...

Eternidad de paso:

Al cielo silencioso, contemplo desde lejos, reflejos luminosos, de tu querido viejo. De su sereno rostro, el Cosmos es suspiro, arriates de su soplo, crecen con tu rocío. El vuelo de tus ojos, devuelve lo perdido, la paz víste al asombro, en tu pincel de olivo...

Un muy fuerte abrazo, poso de luz.

LIRIO dijo...

Poiésis:

¡Cómo le hubiera gustad leer esto a mi papá!

Gracias mil,mi Cielito cobró vida con tu excelso verso.

Rayuela dijo...

el aire es azul
ojos llenos de cielo
somos destellos*



mil besos,querida Liz!

LIRIO dijo...

Y sí, Rayuela:

El azul, nuevamente el azul me atrapó y me envolvió.
Y has llegado luego tú, a depositar gotitass luminosas con tu verso.

Gracias.

Un beso

Alejo Urdaneta dijo...

Azul es todo lo transparente e infinito. Los sueños son azules, y el delirio que te quita el sueño puede verse azul interminable. La noche clara es azul porque la luna produce en su combinación el tono de una llama tenue.
Tú lo has visto en este celaje con inquietas nubes, y Rubén Darío lo describió de otro modo. Azul es un cuento y una fiesta de amor. La neblina se torna azulenca para confundir la mirada.
Azul es el traje del hada, y la tristeza lo es también.
Azul es tu mirada.
Bello exponente de todo lo inenarrable. Eso percibo en tu cuadro.
Besos, Alejo.

LIRIO dijo...

Alejo:
Es realmente increíble todo lo que eres capaz de abrevar de tu fértil pensamiento, para escribirme tales bellezas. Eres como un pozo sin fondo, en lo que se refiere a ecsritura poética.

Nombras al gran Rubén Darío, lo cual me hace evocar su grandeza. Su poema "Azul" llegó a darle un nombre a toda una corriente poética dentro de su propia producción. Gracias por evocarlo.

También me viene a la mente otro poema con el mismo tono en su título, escrito precisamente por ti, y que ya has vertido en otro lugar.
Me siento honrada por tu creativa presencia aqui, en este Umbral.

Un beso

Luisa Arellano dijo...

la inmensidad
tiene horas azules
bajo su manto.

Precioso, Liz.

Un abrazo

Antonio Martín dijo...

Hola, amiga Liz.

Precioso cuadro el tuyo, que me ha hecho recordar buenos momentos, cuando tendido sobre la hierba me pasaba horas mirando el cielo, enganchado mi pensamiento al de cualquier nube viajera, en la que veía reflejados mis mejores ilusiones.
Me hechiza y me enamora el dorado del atardecer, como si fuera el umbral que antecede al país del sueño, pero el azul, el profundo e infinito azul, es la imagen directa de esa tierra de donde vine y a la que espero volver.

Un gran abrazo, pintora de sueños.

LIRIO dijo...

Luisa:

Tu fina pluma ha dejado aqui sutiles e impalpables estelas, que te agradezco mucho.

Es precioso tu decir.

Un saludo azul

LIRIO dijo...

Antonio, Soñador Visionario:

Me gusta(n) tu(s) nombre(s); suena bonito en todos los casos.

Pero más bonito suenan tus palabras, tan evocativas.
Sí: imaginé que este "Cielito" te iba a resultar agradable y familiar, Amigo de Árboles y Ensueños Azules.

Recibe un abrazo etéreo y profundo de esta pintora de sueños que tanto te aprecia.

cristal00k dijo...

Volando en azul querida Liz. Así me voy a tu próxima entrada.
Gracias por compartir la belleza que sale de tu alma a través de tu mirada y tus manos.
Un beso.

LIRIO dijo...

Siempre trasluces dulzura, Cristal.
Gracias y muy, muy feliz año nuevo.
Un beso