
"La Cascada" / Óleo sobre tela de Liz Hentschel / 80 x 1,20 m
"Debo estar confundido", se dijo.
Será mejor que me deje guiar por ese rumor de agua que cae...
¡Ahhh! Menos mal que me encuentro este paraje. Me siento aqui perfectamente. La caída incesante de agua limpia es un símbolo de purificación, de relajación, de claridad.
El agua tiene mucho que enseñarnos, escuchemos su mensaje ancestral y refrescante, su melodía vital: el eterno movimiento, que no cesa, nos muestra que nunca es la misma agua la que vemos; ese continuo fluir es símbolo de renovación, de estar siempre dispuestos al cambio, para seguir adelante en nuestro peregrinar.