"Afrodita"/ Pastel sobre Cartulina Minagris/ 1m x 75 cm
Mucho se habla del amor estos días, lo cual me llevó a recordar este cuadro que pinté hace un par de años.
Tiene algo en común con aquélla mujer que estaba contemplando las montañas ante un río, que algun@s de ustedes recordarán, pues la publiqué aqui mismo meses atrás.
Y lo que comparte con aquél otro cuadro, "Reflejos", es que también esta imagen procede de un sueño.
Sí: de toda mi producción, estas dos son las únicas pinturas que brotaron de un sueño, de un sueño vívido y claro.
Iba yo con mi ex-marido, Juan, a una Academia de Bellas Artes, pues íbamos a tomar una clase. Llevábamos materiales bajo el brazo. Al llegar allá, nos dividíamos, pues él se iba a otro salón, mientras yo me dirigía a una clase de escultura.
Hacía yo un altorrelieve en barro, en forma circular, pero que representaba a una mujer indígena sentada en el suelo, rodeada de ollas y comales de cerámica. Me quedaba bastante, bastante bien. Así que, satisfecha de mi desempeño, me levanto y recojo mis bártulos de trabajo, y al disponerme a salir de esa estancia, me volteo y VEO ESTA ESCENA. Me quedo totalmente pasmada observándola, y me doy cuenta de que es la Diosa del Amor, ¡totalmente allí presente! Recuerdo muy bien que estaba sobre un pedestal, y lo primero que yo veía eran sus pies, bellísimos como de alabastro, y de ahí iba subiendo mi mirada hasta que la miraba completa... Al principio, creía que era una escultura magnífica, pero conforme le fui viendo mejor me daba cuenta de que era de carne y hueso, respiraba y sus cabellos y el pajarito se movían ligeramente.
Fue impactante.
(En el sueño, llevaba tras la espalda una especie de gran disco de oro , lleno de inscripciones organizadas en círculos concéntricos, de una escritura que yo desconocía. En esta versión no pinté el disco: eso fue en otro cuadro posterior, cuando aprendí la técnica de aplicar hoja de oro).
Salía yo, aún aturdida por esta aparición, y me encontraba con Juan en los pasillos de la Academia esa, que eran hermosos, amplios y antiguos, con balaustradas de mármol al lado para que se sentaran a departir los estudiantes de esa Escuela, que eran muchos.
Entonces nos contábamos mutuamente lo que habíamos hecho cada uno en su respectiva clase...
Supe desde el principio que era un proyecto que debía pintar, alguna vez.
Me tardé años, como 5 o 6, en realizarlo. Hasta que se dieron todas las condiciones.
Pero aquí está, y lo quiero, hoy, compartir con ustedes.
Para recordar que el amor sensual es una de las cosas más bellas y deliciosas de esta vida. Creo que eso era lo que me quería decir el pérsonaje de mi sueño. ¿Qué creen ustedes?