
"Tunas y Pitayas"/ Óleo sobre tela/ 1m x 80 cm
Con tanto calor y tanta sed... es difícil concentrarse.
Nada mejor que un agua fresca, con la fruta de temporada que más se nos facilite encontrar.
Aqui en México, las cactáceas abundan (tanto, que en nuestro escudo nacional aparece el águila devorando una serpiente sobre un nopal). Son los frutos más humildes y más baratos. También son nutritivos, y poseen diferentes capacidades terapéuticas... incluso las hay con propiedades alucinógenas, como el peyote...Pero este no es nuestro tema el día de hoy.
Quise aqui retratar su intenso colorido, su variedad e incluso su jugosidad y dulzura. No puedo sustraerme a la atracción que me provoca ver los frutos de la tierra en mi país, y por eso los pinto. Se dice que alguna vez Diego Rivera llevó a Pablo Neruda a pasear por Oaxaca. Y el gran poeta declaró: "La vida de México está en sus mercados".
Y si bien los bodegones clásicos suelen ser de fondo muy oscuro, en este caso me pareció adecuado resaltar los tonos claros y brillantes.
Se pueden ver aquí desde los nopales, base de nuestra alimentación, hasta las tunas verdes y rojas -denominadas también "pitahayas"-, los xoconostles y las pitayas, que son las más grandes e insólitas: su exterior es de un rosa intensísimo, casi color fucsia, en tanto que su interior es completamente blanco, con semillitas negras.
Imagino al Peregrino volviendo a su hogar, para encontrarse con esta mesa esperándolo al fondo, en su huerto. ¿Gustan un vaso de agua de tuna bien fría?

