domingo, 7 de agosto de 2011

El Mar

"La Barraca"/ Pastel/ 60 x 90 cm

Presento ahora otro de mis umbrales tempranos, en el que intenté representar ese contraste de luces y sombras, de lejanía y cercanía, de quietud y movimiento... (recuerdo que cuando pinté este cuadro, me parecieron importantes las pequeñas rendijas por las que se cuela un poquito de luz; muchas veces, la esperanza no aparece a través de grandes portones, sino entre ínfimas rendijas que se vuelven significativas).

Paso a transcribir ahora un poema de Pablo Neruda, que me emocionó por su grandeza.

NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.


sábado, 23 de julio de 2011

Oteando desde las Alturas

"Desde el Cerro de Santiago" (Estudio). Pastel sobre papel. 40 x 30 cm

Hay momentos en que es saludable tomar distancia de las cosas para adquirir una perspectiva más amplia. ¿Cuántas veces no nos encontramos inmersos en un problema, en una rutina, en una relación conflictiva, y nos desesperamos por no lograr cambios ni encontrar soluciones?

He comprobado que es necesario, en determinados momentos, separarse de los problemas para verlos de otra manera más serena y fría. Los fenómenos adquieren otra dimensión, permitiéndonos una mayor objetividad.


"Desde el Cerro de Santiago". Óleo sobre tela. 120 x 90 cm

Como pintora que soy, ejercito este distanciamiento cuando pinto paisajes extensos. Veo horizontes lejanos y siento que esto me da una mayor templanza, o incluso, tal vez, cierta sabiduría. El contraste entre un primer y un último plano me enseña cuán distintos pueden ser los puntos de vista, cuán relativo es todo.
Si bien muchas veces me atrae el pintar objetos o seres cercanos llenos de detalles, hay otras ocasiones en que siento un llamado a alejar mi objetivo, obteniendo una especie de "vista de águila" que me da una amplia perspectiva... del objeto pictórico y de la vida en general.

El tiempo es otra variable que ayuda a dimensionar las cosas, pues nos da otro tipo de distancia.

Este cuadro es un ejemplo de dos momentos distintos: primeramente, subí hasta la cima de este cerro, con mi equipo de pasteles a cuestas, y realicé un estudio in situ que conlleva la vivencia misma de visitar las alturas. Más tarde, ya en mi estudio, pinté el mismo motivo con óleos sobre un gran lienzo. Dos momentos/ dos técnicas/ dos vivencias, y un mismo motivo.

sábado, 11 de junio de 2011

Un Descanso

"Inmersa en la Tarde"/ Pastel s/papel/ 60 x 50 cm

Para todo hay momentos en la vida, como dice aquél famoso Salmo... Hay un tiempo para construir y un tiempo para derribar; un tiempo para sembrar y otro para cosechar; un tiempo para llorar y otro para reír... un tiempo para crear y otro para descansar.

¿En qué consiste en descanso? Lo primero que nos viene a la mente es el "no hacer nada", como solemos decir. Y sí, es cierto: una tarde mirando el paisaje o el jardín, el horizonte del mar o la superficie de un tranquilo lago, sentados en una hamaca y entregados al relajamiento dejando volar libremente los pensamientos, nos despeja el cuerpo y la mente.

Pero también hay otras cosas que dan la misma sensación de descanso, aunque se esté activo y trabajando. Simplemente, el introducir cambios en nuestras rutinas, o al menos variar la frecuencia o el
tempo de los quehaceres: dejarse hacer un masaje, escuchar por un rato otra música que la acostumbrada, visitar a otras gentes que no son las de siempre. En fin, el quedarse un tiempo en silencio, el comer alimentos diferentes o leer un nuevo tipo de libros. En pocas palabras, cambiar de aires y ocupar el tiempo en actividades distintas.

La reciente descompostura de mi PC me alejó por una temporada de estos reinos cibernéticos, y lo lamenté porque me he alejado de ustedes -mis buenos amigos virtuales-de algún modo. Pero por otra parte, ese "cambio de aires" creo que me ha renovado y refrescado. Además, ha coincidido con la ola de calor que hemos sufrido en México en estos últimos meses, cosa que de por sí me afecta mucho (cada vez más) y me deja como planchada... incapacitándome para crear. Estamos todos por acá esperando con ansiedad las primeras lluvias, pues las altas temperaturas y la sequía nos tienen casi atenazados. ¡Ojalá llueva pronto! Así, las plantas podrán crecer, los riachuelos correr y la creatividad fluir, llenándonos de entusiasmo.

Un saludo grande para quienes lleguen a leer este pequeño post. Aunque he estado ocupada en otros frentes, no los olvido nunca.

(Por cierto, ya no está lejos el principio del verano, temporada que en que es común descansar. ¿Piensan salir de viaje a alguna parte lejana, o quedarse en casa?)

domingo, 24 de abril de 2011

Pascua de Resurrección

"Resurrección"/ Pastel sobre papel de algodón/ 80 x 72 cm

http://youtu.be/XxgDAtLcIyg

jueves, 21 de abril de 2011

Jueves Santo

"Racimo"/ Pastel/ 73 x 43 cm

viernes, 15 de abril de 2011

Viernes de Dolores

Óleo s/ tela/ 1997/ 120 x 80 cm

jueves, 7 de abril de 2011

Uriel, Guardián de las Entradas

"Arcángel Uriel"/ Óleo sobre tela/ 90 x 60 cm

También este cuadro data de hace tiempo, unos 10 años. Mi intención fue la de representar al Guardián de los Umbrales en una forma etérea, pero dándole una presencia de luz dorada. En aquél tiempo aún no dominaba la técnica del estofado con aplicación de hoja de oro, así que lo pinté con óleos exclusivamente... pero yo ya estaba "persiguiendo el oro", como los alquimistas. Ha sido una búsqueda que he emprendido desde hace mucho.

Ya era tiempo de que lo publicase aquí, en mi blog UMBRALES, custodiando el paso entre los mundos. Especialmente me pareció oportuno hacerlo ahora, en plena primavera, ya que está rodeado de fresca y renovada vegetación, con flores a sus pies.

Me encontré esta oración que lo invoca:

Bendito Arcángel Uriel,
tú que conoces los secretos de la luz,
pues claras simples y reales han sido las muestras de tu presencia,
guiando al hombre en el camino, que por orden divina Dios ha escrito:
que la flama de tu corazón guíe mis pasos e ilumine las tinieblas que me rodean;
que tu velocidad se manifieste como un rayo,
permitiéndome escapar de las acechanzas de los tentadores,
de la confusión encarnada en mi interior
y en mis enemigos.