viernes, 3 de julio de 2009

Un Pasadizo



"Pasadizo"/ Pastel sobre Papel de Liz Hentschel/ 72 x 95 cms

Muy pensativo, él dio un paso a la derecha y resolvió que era hora de retornar a territorios más conocidos. Había quedado con su mujer en que compraría unas cosas en el mercado, y ya se le estaba haciendo tarde.
Aún maquinando en su cabeza el significado de algunas de las "caligrafías" que acababa de ver en los viejos muros descarapelados de aquélla casa, miró por un arco que daba a una calle empedrada. No estaba muy seguro de conocerla, pero intuyó que era el umbral de salida de esos mundos a los que había excursionado. "Ya volveré", se dijo, "pues me quedaron cosas por indagar en esos jardines encantados. Pero he de emprender unos cuantos pendientes que tengo en el pueblo".

Siempre es posible combinar el tiempo para cumplir con aquéllo que sentimos como necesario, y aquéllo que llena nuestros ratos libres, en los que ponemos a volar anhelos o nos dejamos llevar por cosas que nos gustan e interesan. El secreto está en guardar un cierto equilibrio entre estas dos esferas.

domingo, 21 de junio de 2009

Viaje de Regreso



"Pintada, no Vacía..."/ Pastel sobre Papel Gamucina de Liz Hentschel/
47 x 72 cms


En un momento dado, el Peregrino llegó a la conclusión de que era hora de ir buscando lentamente la salida de este mundo de fantasía y reposo. Tenía cosas que hacer y realmente las había pospuesto bastante. No es que se arrepintiese, pero sabía que debía volver a sus trabajos y deberes. Pero ahora lo haría renovado, descansado y con una nueva conciencia amplificada. Se sentía satisfecho por haber tenido la osadía de desviarse de su camino acostumbrado e intentar conocer otras posibles realidades.
¿Cuántas veces en la vida nos es concedido un rato de relajamiento y expansión del espíritu? No es tan frecuente, y es por eso que hay que aprovechar todos los momentos bonitos y bellos.
Trató de orientarse y vio a lo lejos una construcción semiderruida, hacia la cual encaminó sus pasos. Cuando se encontró en ella, advirtió que era un umbral de regreso a su calle, a su poblado, a su mundo. Penetró en una de las estancias destechadas para buscar la salida del otro lado. Se fijó que en los muros descarapelados se podían apreciar dibujos, historias escritas en un lenguaje extraño. "Qué bonita puede ser una pared abandonada al tiempo, en donde la intemperie va dejando sus huellas como una pátina..."

viernes, 12 de junio de 2009

El Río



"El Rio"/ Pastel sobre papel de Liz Hentschel/ 70 x 50 cms


Repentinamente, tras un buen rato de ensueño y de sentirse inmerso en la naturaleza que lo rodeaba, no sólo visualmente, sino también a nivel sonoro y físicamente en cada poro de su piel, cayó en la cuenta de que era hora de emprender lentamente el regreso a casa... Habían sido muchas emociones las que había vivido "fuera del tiempo" en este mundo mágico, desde que entró a aquél umbral del extraño jarrón de pensamientos.

Asi que comenzó a bajar la cuesta, entre piedras escarpadas, hasta que arribó a un terreno llano, en donde el agua corría de manera más tranquila y suave. Al ver este río, buscando el camino de regreso a su hogar, recordó un pasaje que alguna vez había leído en el I Ching o Libro de las Mutaciones:

"...asi todo va fluyendo, como un río sin parar, día y noche..."

sábado, 30 de mayo de 2009

La Cascada



"La Cascada" / Óleo sobre tela de Liz Hentschel / 80 x 1,20 m



"Debo estar confundido", se dijo.


Será mejor que me deje guiar por ese rumor de agua que cae...


¡Ahhh! Menos mal que me encuentro este paraje. Me siento aqui perfectamente. La caída incesante de agua limpia es un símbolo de purificación, de relajación, de claridad.


El agua tiene mucho que enseñarnos, escuchemos su mensaje ancestral y refrescante, su melodía vital: el eterno movimiento, que no cesa, nos muestra que nunca es la misma agua la que vemos; ese continuo fluir es símbolo de renovación, de estar siempre dispuestos al cambio, para seguir adelante en nuestro peregrinar.

viernes, 22 de mayo de 2009

Susurros Luminosos





"Las Haditas" / Pastel sobre papel gamucina/ 42 x 75 cm

Después de un rato, él empezó a bostezar, pues se sintió contagiado por el sueño del hada: estaba escuchando -o tal vez imaginaba que escuchaba- alguna extraña melodía como de cristales sonando levemente a lo lejos, o quizá fuesen los cantos de los grillos, pero... No lo entendía muy bien, mas le agradaba. Parecían quizás como risas infantiles, muy queditas...

Cuando ya iba a buscar un tachón de césped o musgo para recostarse, vio un espectáculo insólito. Al principio, pensó que eran luciérnagas que revoloteaban entre los árboles y arbustos, pero luego miró con más detenmiento y...

sábado, 9 de mayo de 2009

La Siesta

"Alas de Mariposa"/ Pastel sobre papel murillo/ 55 x 78 cm

Los sonidos y ecos se seguían escuchando todo el tiempo, con mayor o menor intensidad. Pero en un momento dado, llegó a un paraje en donde no se oía nada: imperaba un silencio casi total.

Y entonces, sobre unos frescos helechos que estaban precisamente a la altura de sus ojos, vió a una primorosa hada. No medía más de 30 cms, y estaba plácidamente dormida.

sábado, 2 de mayo de 2009

Un Bosque

"Camino a Los Venaditos"/ Acuarela sobre Papel Fabriano/ 50 x 70 cm

Vio entonces que había una salida. Y decidió encaminarse hacia allí. Era un sendero que lo invitaba a internarse en él, un lugar aparentemente solitario, pero se escuchaban agradables sonidos con ecos. ¿Serían tal vez cantos de jilgueros y zenzontles?