
"Pasadizo"/ Pastel sobre Papel de Liz Hentschel/ 72 x 95 cms
Muy pensativo, él dio un paso a la derecha y resolvió que era hora de retornar a territorios más conocidos. Había quedado con su mujer en que compraría unas cosas en el mercado, y ya se le estaba haciendo tarde.
Aún maquinando en su cabeza el significado de algunas de las "caligrafías" que acababa de ver en los viejos muros descarapelados de aquélla casa, miró por un arco que daba a una calle empedrada. No estaba muy seguro de conocerla, pero intuyó que era el umbral de salida de esos mundos a los que había excursionado. "Ya volveré", se dijo, "pues me quedaron cosas por indagar en esos jardines encantados. Pero he de emprender unos cuantos pendientes que tengo en el pueblo".
Siempre es posible combinar el tiempo para cumplir con aquéllo que sentimos como necesario, y aquéllo que llena nuestros ratos libres, en los que ponemos a volar anhelos o nos dejamos llevar por cosas que nos gustan e interesan. El secreto está en guardar un cierto equilibrio entre estas dos esferas.






